Hoy ha tocado madrugar, luego he quedado con la tita y con una amiga de la prima Mariqui para ir hasta Albolote, donde nos hemos juntado con otras chicas y nos hemos presentado en casa de la prima con un desayuno generoso. Churros con chocolate. Éramos muchas. La prima ya lo sabía, pero se sorprendió de ver a tanta gente. Leyó la primera carta, le vendamos los ojos y la llevamos hasta Cenes. Allí descubrió que se iba a subir en parapente. La estuvimos esperando cerca de dos horas en el llano donde aterrizaría. Luego la disfrazamos en un bar y nos fuimos a aparcar por el centro. Una vez conseguido, comimos en el Deleite con la prima disfrazada, nos tomamos un café con tarta y empezamos la gimcana. No le hizo mucha gracia y tuvimos algún momento que otro fuera de lugar, de las pruebas fue haciendo las cosas que quiso y terminamos muy rápido. Nos fuimos a La Zubia a vestirnos y a disfrazarla, pero no se quiso poner nada más que los velos. Todas estuvimos a tiempo para la limusina que vino a las 21h15 al cámping. Nos llevó hasta el restaurante con una botella de cava y música a toda pastilla. La cena la tuvimos en un restaurante lleno de despedidas, éramos muchísimos. Y nosotras, 11. Comimos bastante bien, abundante y no estaba malo, la verdad. Todo muy rápido. Con espectáculo de un drag queen y chicos y chicas con poca ropa. A mi lo que me gustó fue que el espectáculo empezó con Gatúbela, de Chenoa. Luego el resto, pues eso, restregones y risas. Lo malo fue tener que esperar, tras el postre "erótico" hasta la limusina. Fueron 2 horas largas y aburridas. Estábamos muy cansadas. Por fin llegó y nos llevó hasta la catedral, desde donde tuvimos que caminar hasta la sala príncipe. En la que no había nadie excepto otra despedida. Allí bailamos hasta las 4 y pico, hora en la que decidimos volvernos y coger un taxi en la fuente de las batallas. A las 5 y media, llegué a casa. Qué paliza.
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